sábado, 5 de febrero de 2011

RINDE HOMENAJE AL POETA ESPAÑOL MIGUEL HERNÁNDEZ

BRAVO, bravo, Serrat" fue lo que más se escuchó para el juglar español del pueblo de México, que en el primero de sus conciertos en el Auditorio Nacional, lo ofreció por el Centenario del natalicio del poeta español Miguel Hernández, a quien también le dedicó con sus propios poemas el último de sus discos compactos ""Hijo de la luz y de la sombra".

Eso fue lo que dejó escuchar en el concierto tour que ha venido ofreciendo por México, España y el resto de América Latina, donde deja ver su gran estima y amor por el poeta-amigo, muerto a la edad de 38 años en las cárceles franquista.

"Viva la República" le gritaron, cuando al iniciar su concierto, declamando-cantando "Hijo de la luz y de la sombra", Joan Manuel Serrat lo hizo tras bambalinas, y cuando apareció y concluyó el tema, él ya sabía que el público que llenó el Auditorio Nacional le pertenecía, sería suyo toda la noche de poemas hechos canciones.

"Buenas noches, iniciamos el concierto con la propuesta de 'Hijo de la luz y de la sombra', con un manojo de poemas de Miguel Hernández, 'buenas noches a todos'", y después de esto, Serrat ya no paró, teniendo al público en total silencio, en escucha de su palabra, de sus canciones, en las que también dejó escuchar de su viejo repertorio y de grandes éxitos mundiales.

Tocando la guitarra eléctrica, parado con micrófono en mano, caminando por el escenario en mezclilla, con saco del mismo color, solamente que oscura, más clara que su camisa, "La palmera levantina" continuó el repertorio que dejó escuchar los aplausos al final de cada canción, a la que acompañó un grupo de músicos, destacando la violinista, los guitarristas, sus dos teclados y el baterista.

Serrat ya entró a la alta tecnología y con computadora, secuenció coros y por supuesto, que en el escenario central puso, acorde el tema, fotos, videos, donde destacaban guerras, palmeras, hasta un Miguel Hernández que de ojos cerrados, con palidez de muerto, los abrió.

Serrat estaba en su escenario, conquistando de nuevo a México, al que le cantó también de sus éxitos de antaño "Menos tu vientre" y "Para la libertad".

De Hernández, el cantor de los poetas deleitaba, ya sentado, ya tocando su guitarra, declamando, recordando su grandeza de pluma, de palabra y él la hacía canción, "Las abarcas desiertas", "Dale que dale", algo muy movidito que lo hizo desplazarse por el escenario y complacer a un público, en su mayoría adultos, pero también acompañado de un buen número de miles de jóvenes, que atentos, bien portados hasta el final lo premiaban con aplausos y bravos.

http://www.oem.com.mx/esto/notas/n19540.htm

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